¿Cómo se entrenan los perros guía?

Los primeros perros-guía que se entrenaron fueron de raza Pastor Alemán, pero al iniciarse la segunda guerra mundial muchos de estos perros fueron introducidos en el programa de las fuerzas armadas y enviados a las trincheras, por lo que empezaron a escasear. Ante la necesidad de seguir surtiendo de perros-guía a los invidentes, se comenzó a experimentar con otras razas.

Las diferentes razas de perros tienen características especiales que hacen que cada una de ellas puedan ser útiles al hombre. Para el trabajo de perro-guía había que reunir las siguientes características.

a) Tamaño aproximado de 55 cm.
b) Alto grado de vivacidad cerebral.
c) Ser sociable hacia los hombres y  animales.

Perros Golden y Labrador Retriever adecuados para ser perros guía.

El Labrador Retriever y el Golden Retriever, demostraron poseer cualidades excepcionales. De carácter dócil, facilmente adiestrables, en el que no aflora ninguna costumbre atávica que pudiera perturbar el buen desenvolvimiento de su trabajo. Sin timidez ni cobardía, demuestran seguridad ante circunstancias extrañas e imprevisibles y suficiente agilidad mental como para ubicarse en el momento preciso. Por su gran susceptibilidad deben de ser tratados con cariño ya que valoran muy especialmente todas las demostraciones de afecto de su amo.

Para el entrenamiento de perro-guía, son usados en su mayoría la raza Pastor Alemán, Labrador Retriever y Golden Retriever, aunque también se han entrenado, pero muy escasamente, Collies, Dálmatas, Doberman y varias otras. A la fecha existen varias escuelas de perros guía para ciegos en países como Sudáfrica , Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Noruega, Suiza, y otros más. Estos países también cuentan con la legislación adecuada, además de otros muchos países que sin tener una escuela de perros-guía, tienen la suficiente conciencia humana como para permitirles el paso.

La mayoría de las escuelas de perros-guía, tienen su propio programa de crianza.

Cachorros de Labrador.

Cuando nacen los cachorros no ven, no oyen o huelen, hasta la tercera semana empiezan a caminar, mover el rabo y distinguir personas; desde la tercera hasta la 16ª semana de vida se considera que son  las más importantes en su socialización, ya que ahí se definirá su comportamiento con los humanos y animales. Los cachorros necesitan del amor y la disciplina de su madre hasta la séptima semana de edad.

Después se les hacen varias pruebas para examinar sus reacciones a nuevos sonidos, entornos extraños, nuevas experiencias, etc. También aprenden a caminar con correa, sentarse por comando y recoger juguetes.Desde la 12ª. semana se observan sus reacciones a vehículos en movimiento, cambios de piso, obstáculos colgantes, obstrucción completa del camino, peatones, etc. Todos los resultados son escritos para llevar un control de cada cachorro.

Una vez que ha sido cuidado por la familia adoptiva, a los 12 meses de edad aproximadamente, el perro debe ingresar a las instalaciones de la escuela, donde empieza su entrenamiento formal para llegar a ser un perro-guía. En esta etapa con una duración de 4 meses, el perro aprenderá a obedecer comandos y desobedecerlos de forma inteligente cuando sea necesario. Primero se acostumbra a usar el arnés, indispensable para su trabajo que lo distinguirá de los demás perros. El arnés confeccionado con cuero, lleva una manija metálica en cuyas puntas se sujetan a argollas que se prenden del correaje. Esta manija debe ser de unos 45 cm. de largo y es de gran importancia, ya que es el medio de comunicación del perro a su dueño. El invidente siente a través del arnés los movimientos que haga el perro-guía.

El perro en su adiestramiento, primero aprende a jalar con el arnés puesto, luego tendrá que detenerse en las esquinas de las banquetas para que el invidente no se tropiece cuando suba o baje; después aprenderá a dar vuelta tanto a la derecha como a la izquierda.
Entrenador de nuestra escuela colocando arnés a perro Golden Retriever  en entrenamiento para ser guía.

Cuando el perro haya aprendido esto adecuadamente, se le enseña a desobedecer inteligentemente. Esta desobediencia inteligente, es de vital importancia, ya que en muchas ocasiones el perro-guía deberá negarse a obedecer los comandos del invidente para salvaguardar la vida de ambos. El perro además, aprende a evadir obstáculos colgantes, aún cuando por su estatura no le afecten directamente, tales como ramas, cables, tubos, sombras comerciales, etc. Con los que el invidente podría golpearse la cabeza.

Entrenador enseñando a perro Labrador Retriever a detectar obstáculos en la calle.

Si hay un obstáculo que obstruya toda la banqueta, deberá esquivarlo, observar si no circula ningún vehículo por la calle, bajar la acera, pasar el obstáculo, volver a subir y continuar su camino. El perro-guía deberá dar siempre suficiente espacio a la persona ciega para que no se tropiece con algún obstáculo.

Lo siguiente que aprende el perro, será a subir a transportes públicos, buscar algún lugar vacío para su amo y permanecer quieto. Encontrar puertas y escaleras por comando, comportarse en lugares públicos, tales como oficinas, restaurantes, tiendas, auditorios, etc. Para finalizar, el instructor se vendará los ojos y se guiará con la ayuda del perro. Esta será la prueba que determinará si el perro es apto para el trabajo que desempeñará como perro-guía.

El invidente que solicita un perro-guía debe llenar dos formatos: uno de estudio socioeconómico y otro de examen médico completo. Tendrá que tener nociones de orientación y movilidad y haber usado con anterioridad el bastón blanco. Después de ser procesada y aceptada su solicitud, deberá viajar a las instalaciones de la escuela y permanecer ahí por un mes. Durante este tiempo, el invidente y el perro-guía comerán, vivirán y dormirán juntos.

La persona ciega debe cubrir cuatro cuotas de recuperación correspondientes a: $1,000.00 (mil pesos 00/100 M.N.) por el albergue en la institución por 28 días, $1,000.00 (mil pesos 00/100 M.N.) por la alimentación que se le proporcione durante ese tiempo, $1,200 (mil doscientos pesos 00/100 M.N.) por los accesorios para el manejo del perro guía (collar, peine, cepillo, correa comedero y placa de identificación) y $1,800.00 (mil ochocientos pesos 00/100 M.N.) por la capacitación en el manejo del perro guía que se le asigne. El perro guía entrenado desde su ingresó a la escuela a los 2 meses de edad, hasta su jubilación aproximadamente a los 9 años de edad, tiene un costo de $150,000.00 (ciento cincuenta mil pesos 00/100 M.N.) que se cubre con el apoyo de nuestros benefactores y la realización de eventos para recaudar fondos.

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En la escuela, al invidente primero se le asigna un perro-guía de acuerdo al temperamento y paso de ambos. Es muy importante que esta unión sea adecuada para obtener el máximo aprovechamiento del trabajo del binomio (persona ciega-perro guía). Luego la persona ciega aprende a sentir a través del arnés los movimientos de su perro-guía. Bajo la supervisión de un entrenador deberá desplazarse por las calles de la Ciudad y llegar a destinos antes señalados con la ayuda de su perro-guía. Durante su capacitación adquirirá la confianza necesaria para manejar un perro-guía y dejarse conducir con toda seguridad. Al finalizar el curso se hace una pequeña ceremonia de graduación en presencia de todos nuestros voluntarios y benefactores.

Entrenador observando trabajo de binomio durante curso de capacitación en el manejo de perros guía.